Tras casi 10 años de su publicación original, llega nuevamente a México Locke & Key, la historia de suspenso escrita por Joe Hill y dibujada por Gabriel Rodríguez. Panini rescata esta serie que dejó inconclusa Bruguera tras su desaparición, y tuvo la inteligente decisión de presentarla en tomos recopilatorios en pasta dura, con barniz a registro en la portada; el primer volumen, Bienvenidos a Lovecraft, reúne el primer arco de la serie. No puedo pensar en una mejor presentación para esta historia.

ÁBRETE SE-SAM-O

Todo comienza cuando Sam, un estudiante estrella con un pasado oscuro, asesina al señor Locke, su asesor vocacional. Devastada, la familia del señor Locke decide alejarse de su horrible pasado y refugiarse en una mansión en Lovecraft, Massachusetts. Desde ahí, la historia va descosiendo una intrincada trama que mezcla asesinatos, suspenso sobrenatural y una malsana obsesión con llaves y puertas.

El arte del cómic es una obra de arte.

LAS LLAVES DEL REINO

El primer issue es bastante complicado de leer. Nos muestran el asesinato del señor Locke a través de los ojos de su hijo, Tyler, un adolescente frustrado que busca desesperadamente un cambio en su vida (cuidado con lo que desean). Las secuencias no-lineales son incómodas y uno tarda en acostumbrarse al estilo de dibujo, pues los personajes comparten rasgos muy parecidos y es fácil confundirse a veces. Qué bueno que no decidieron sacar la serie de manera mensual, el primer cómic, aunque introductorio y certero, le cuesta mucho enganchar.

¡Pero no se preocupen! Todo cambia radicalmente en el segundo número. Cada uno de los niños Locke tiene su oportunidad para dejarse conocer y externar sus intentos de sobreponerse a la pérdida de su padre. Así, Joe Hill nos muestra que las puertas y las llaves extrañas no sólo sirven para convertirse en fantasmas o viajar al pasado, sino que son diferentes formas de afrontar la realidad y escapar de ella.

Es genial la forma en que los autores manejan la idea de las deudas y los favores, ya que te están construyendo un mundo de complicadas relaciones alrededor de la casa de Lovecraft, que seguramente lleva mucho tiempo ahí y sólo traerá perdición y angustia.

Cuando despiertes después de una noche de alcohol y parranda.

ABRIENDO PUERTAS

El dramático fondo de la historia está acompañado de grandes secuencias de suspenso. Joe Hill sabe cómo organizar las viñetas de manera que cada una te atrape y sea una sorpresa, del lado artístico, Gabriel Rodríguez cuida a la perfección cada cuadro, de manera que los detalles se complementen muy bien con la historia, lo que le da un estilo especial a Locke & Key.

El cómic no necesita mucha sangre ni horrendas imágenes para ser perturbador. Ambos villanos, tanto Sam como el misterioso ser del pozo, son lo suficientemente macabros para que se queden con uno después de mucho, mucho tiempo.

Al finalizar el primer tomo, Hill ya nos atrapó en un mundo que no podemos esperar a seguir conociendo, a entender sus recovecos y a seguir hipnotizados con su historia.

No lo hagan en casa, niños.

DANDO EL PORTAZO

El negrito en el arroz vino dentro de las páginas de mi libro. Para este tomo, Panini decidió utilizar papel bond como lo hizo con gran éxito previamente en Empress (cómic escrito por Mark Millar, publicado a finales de junio).

Lo que funcionó tan bien en el tomo de la emperatriz, que el tipo de papel sirvió para destacar el arte,  aquí no cuaja del todo. Los colores se ven opacos y da una sensación a desgaste. El bond no recibió bien las tintas. Además, las sombras se ven pixeleadas.

La traducción, acreditada erróneamente a Alberto Calvo, funciona bien, sin faltas de ortografía, pero se pierde el acento y la jerga que utilizó Joe Hill originalmente. Ojo ahí para los próximos tomos.

¡Tómala, barbón!

PONIENDO EL CERROJO

Locke & Key nos presenta una historia distinta a la que estamos acostumbrados en los cómics que se publican en México, y en definitiva no querrán perderse por nada del mundo la edición que nos trajo Panini, ya lo tienen nuevamente en español, ahora con una mejor distribución, así que sin excusas, ¡bienvenidos a Lovecraft!